Aportes hacia un nuevo paradigma. Editorial.

Montevideo, 5 de Mayo de 2016.

Aportes hacia un nuevo paradigma

 “El ahogamiento es un importante problema mundial de salud pública. Para prevenirlo satisfactoriamente se requieren programas y políticas que aborden los factores de riesgo conocidos en todo el mundo.”   OMS

Con el fin de analizar el problema de la inestabilidad que algunos servicios presentan, Guardavidas de diferentes puntos del país nos hemos convocado a buscar soluciones. La preocupación por la inseguridad laboral y la zafralidad, conspiran contra las mejores prácticas profesionales.

El convencimiento general es que una legislación nacional, podría dar respuesta a las diferentes realidades.

El estado gasta anualmente varios millones de dólares en esta materia, pero surge la duda, ¿existe por parte de los organismos contratantes, el conocimiento de la verdadera magnitud del problema del ahogamiento?

En los últimos 10 años los servicios de guardavidas han visto en lo que a su historia respecta, el mayor avance profesional conocido. La razón emergente más relevante parecería ser el desarrollo turístico de nuestro país. Esto no ocurre solo en Uruguay.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) es el organismo de las Naciones Unidas encargado de la promoción de un turismo responsable, sostenible y accesible para todos. Y advierte que “la seguridad turística es pieza clave en el desarrollo turístico, al definirla como: la protección de la vida, de la salud, de la integridad física, psicológica y económica de los visitantes, prestadores de servicios y miembros de las comunidades receptoras”.

Vender turismo sin asociarlo a la seguridad, evidentemente es inviable. Aunque también advierte que estarían involucrados “prestadores de servicios y los miembros de las comunidades receptoras”.

En este contexto, ¿qué fundamentaría nuestra labor?

Es que la diferencia entre la existencia o no de servicios de guardavidas sería, entre la vida y la muerte.

La primera trinchera estaría cubierta. Nuestro país tiene, en términos generales y muy amplios, cierta cobertura. Los guardavidas están allí haciendo la primera línea de contención. Pero esto es solo el principio, no basta para dar respuesta a un problema de la salud pública nacional. Es solo un pequeño eslabón de una gran cadena.

Nuestra labor tiene relación directa con la seguridad acuática. Poseemos la experticia de la prevención, la asistencia y de los primeros auxilios en el medio acuático.

La pregunta siguiente sería; si el objetivo es evitar muertes por ahogamiento

¿Alcanzaría por si solo nuestro trabajo en los periodos de verano?

A este respecto, la última investigación de la UDELAR-ISEF, concluye que el 95% de las víctimas fatales se registran en lugares sin vigilancia.

“…los ahogamientos son una amenaza grave y desatendida de salud pública”

(Informe mundial sobre los ahogamientos por sumersión, Prevención de una importante causa de muerte. OMS, 2014)
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es la autoridad directiva y coordinadora en asuntos de sanidad internacional en el sistema de las Naciones Unidas.

Desde allí también se nos dice que de las 400 mil muertes por ahogamiento en el mundo “…más del 90% de esas muertes ocurren en países de ingresos bajos y medianos.”

Esto parecería aplicar a Uruguay, ya que en su último “Reporte global de ahogamientos”, el mismo organismo dice que en 2010, en Uruguay fallecieron por esta causa 137 personas. Un número que en una población como la nuestra, nos coloca en un lugar nada envidiable. Y es que pese a tener las cuencas hidrográficas que nuestro país posee, sumadas a las costas oceánicas, no existe, ni cultura, ni educación de la prevención en el medio acuático, salvo honrosas excepciones.

¿Cuando ocurren los siniestros?

Los siniestros acuáticos ocurren todo el año.

Si hiciéramos una simple pesquisa por internet, descubriríamos que es así.

“La recopilación de datos en muchos países de ingresos bajos y medianos es limitada, lo que obstaculiza la planificación, aplicación y vigilancia de medidas para prevenir los ahogamientos. Además, la forma de clasificar las muertes lleva a que el problema de los ahogamientos esté
infrarrepresentado y su verdadera magnitud encubierta… las estadísticas excluyen… las muertes por ahogamiento debidas a inundaciones.  Los datos sobre ahogamientos no mortales, que podrían revelar mucha información sobre la carga de lesiones graves y discapacidad permanente, no se recopilan sistemáticamente.”
(OMS. Informe mundial sobre los Ahogamientos por sumersión, Noviembre de 2014)

En nuestro país la recolección de datos de los diferentes organismos intervinientes en este tipo de siniestros, lamentablemente además de ser de dudosa calidad, no cuenta con el cruzamiento necesario que nos permita analizar objetivamente la situación.

Como no se mide, aparece como “encubierta” o invisible.

¿Cómo se puede combatir este mal?

La ANGU cree que una sociedad analizando su problemática y administrando sus acciones y recursos en el beneficio de su ser, es el camino.

A esto la International Life Saving (ILS) denomina con el término “Seguridad acuática”

Y enumera algunas iniciativas que pueden prevenir el ahogamiento diciendo;

La educación y la legislación son claves para prevenir las lesiones en, sobre y alrededor del medio acuático.

  • Elevar el conocimiento de la seguridad acuática
  • Identificación de riegos
  • Reducción y eliminación de riesgos
  • Promoción y desarrollo de educación en prevención acuática
  • Campañas de información
  • Acciones de la comunidad
  • Compromiso político
  • Cambios en las políticas
  • Promover la noción de responsabilidad colectiva
  • Otras

Evidentemente esto abriría un campo muy amplio, donde además de la habitual tarea estival, podríamos colaborar en otras acciones.

Un ejemplo al respecto.

Al comienzo de las inundaciones en el mes de abril, nuestra asociación se comunicó con altas autoridades del gobierno, poniéndonos a disposición para colaborar. Proponiendo acciones a corto y mediano plazo. Previamente deberíamos recibir formación específica para ese tipo de desastres. (Conocemos también el caso de los colegas de Salto, donde espontáneamente colaboraron en este mismo tema)

Otro tema propio es la “Educación en prevención”

Muchas veces se confunde “saber nadar” con prevención. A este respecto UNICEF, OMS y OPS, desde su “Informe sobre lesiones no intencionales en niños y jóvenes, 2014” nos dicen “… es indispensable transmitir aptitudes y conocimientos más profundos que los simples movimientos básicos de natación. Hay que enseñar a los niños a nadar con toda seguridad en aguas libres, a que identifiquen riesgos como las rocas, las corrientes y las condiciones meteorológicas peligrosas, así como a reconocer las corrientes de retorno, evitarlas y si fuera necesario, escapar de ellas”.

Esto indudablemente es materia de guardavidas.

Tiene nuestra formación hoy, el alcance para los nuevos retos?

El ISEF es quien otorga el “Diploma Oficial de Guardavidas habilitante para ejercer la profesión tanto en la órbita privada como pública en todo el territorio nacional.” según nos dice desde su página web.

Pese a que en los últimos años se vienen actualizando y ampliando los contenidos, los nuevos tiempos exigen aún más.

Sin embargo la contradicción está latente, la UDELAR forma profesionales que no son reconocidos por algunas intendencias. Esto puede traer aparejado, que no todas las personas que trabajan como guardavidas, tengan la formación que se necesita o dicho de otra forma, carezcan de la formación necesaria.

Es deber del estado certificar debidamente, “el” o “los” cursos de Guardavidas en el país, velando para que el técnico formado, posea los estándares debidos para su función.

Conocer la realidad de cada región.

Es indispensable conocer y respetar el saber colectivo local, de cada uno de los cuerpos que ejercen la función de guardavidas en el territorio nacional. Ellos son la respuesta de seguridad acuática, que las comunidades se han dado. Conocen la cultura lugareña, porque son hijos de ella. Esa realidad solo es posible conocer, compartiendo y escuchándonos. No es el resultado simple, de una planilla excel donde se habla de números, estadísticas, horas de trabajo, si trabajan de a dos, etc.

A ese respecto, también en su Informe sobre lesiones no intencionales en niños y jóvenes.  UNICEF. OMS, OPS nos dicen que “…las estrategias de prevención deben relacionarse con las circunstancias y los lugares, usar enfoques multifacéticos en la medida de lo posible”.

El conocimiento de campo es una de nuestras fortalezas y el poseedor de ese recurso, no es una persona o un grupo de iluminados, son los cuerpos operativos.

El análisis, la evaluación y las propuestas de los aspectos técnicos, son imprescindibles, generan los insumos que repercutirán en la calidad de los servicios.

Lamentablemente pocas brigadas tienen en la actualidad, asambleas técnicas.

Sobre la representatividad del PIT-CNT

Quien en este país esté afiliado a su sindicato, está afiliado al PIT.

Si hablamos de los derechos que todos los trabajadores merecemos, estabilidad laboral, cobertura médica, aportes jubilatorios entre otros, sin duda que la defensa será a través del orden sindical, ADEOM, Federación de Municipales y PIT.

Conocemos los resultados de la falta de esos derechos, sus consecuencias duras y directas. Aún está presente el recuerdo del compañero Oscar Varela.

(Creemos que es coyuntural la situación de ADEOM Maldonado, donde se les ponen trabas a los guardavidas para su afiliación. Vendrán otros ejecutivos que pondrán en práctica su conciencia de clase)

Ley si, ley no.

Un país que atiende el problema, debe poseer un “Plan Nacional de Seguridad acuática”. La legislación y la reglamentación, la integran y velan por la salud pública. Conecta a todos los actores involucrados, coordinando acciones, relevando datos, investigando, estudiando nuevas estrategias, educando, en fin, gestionando riesgos. Debe tener a guardavidas con una formación acorde a las necesidades propias de su especialización, trabajando en conjunto con médicos, maestros, entre otros actores, generando cultura acuática.

Pretender que una ley por si sola otorgue la tan mentada “estabilidad laboral” puede jugar en nuestra contra, se puede visualizar como un “asegurando el tanto”.

La ANGU en el 2003 estuvo al frente de una movida similar. Los resultados fueron magros, pero no nulos. A partir de 2005 comenzaron a remunicipalizarse los servicios, a trascender la órbita privada. Se empezó a reconocer el valor de saber técnico-colectivo, a través de las asambleas técnicas.

Aprendimos también que no se debe ser tan específico en la redacción del proyecto de ley, que se tiene que ser sintético y que luego de aprobado, recién ahí, en la reglamentación, dar la batalla de calidad.

Por todo lo antes expuesto

Creemos que el análisis debería contar con tres áreas que miren el problema desde cada una de sus perspectivas.

  • Gremial
  • Académica
  • Técnica

Cada uno de estas áreas, debería estar representadas por los actores más relevantes de esos órdenes.

ADEOMs, UDELAR y las Asambleas técnicas o en caso de no existir éstas, la formación de comisiones creadas para tal fin.

El camino será sinuoso y lento, requerirá de un cambio de mentalidad. Del compromiso de todos los técnicos, hacia adentro de cada una de las brigadas, reconociéndonos, respetándonos y trabajando en conjunto con las otras brigadas. Y hacia afuera manejando estratégicamente el discurso, sumando aliados a la causa de la prevención de ahogamientos.

Nunca diremos que es fácil o rápido, si diremos, que sentados en nuestra casa esperando el posible llamado para cubrir vacantes, será similar a bajar los brazos.

ANGU, Mayo de 2016

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *