Daniel Mella, escritor, docente, surfista. (Reportaje “La Diaria”)

FE DE ERRATAS

El pasado 1º de Junio, fue posteado en nuestro blog un reportaje del escritor Daniel Mella.

En El reportaje atribuido al escritor, en realidad es realizado por él, siendo el entrevistado nuestro querido compañero y maestro Prof. Ariel González.

El error, absolutamente mío, se debió al recibir por parte de Ariel, el artículo en formato Word y no tener específicamente, ninguna referencia a ese respecto.

Este “yerro” no inhabilita ninguno de los valiosos conceptos ofrecidos aquí y en cambio, si vuelve a dimensionar  la estatura del Profe. En todo caso, el aporte para la comunidad que nos ha hecho el periodista-escritor, es haber generado un espacio para su divulgación.

Desde ya pido las disculpas correspondientes, además de haber aprendido que el chequeo de la información, más que importante, resulta imprescindible.

 

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El guardavidismo del siglo XXI debe necesariamente dar el  paso del antiguo rescatista, al operador de la salud, tal como lo expresa la OMS. Esto a mi entender, va de la mano de conceptos humanistas tan nuevos, como antiguos. Retomar el he’e nalu, ponerlo al servicio de una noble causa como “la prevención de ahogamientos”,  podría ser un camino.

Lugar, tiempo y voluntad, son los ejes por donde transita el juego. Entonces, ¿qué mejor forma para dotar a las nuevas generaciones del conocimiento de la prevención de uno, del otro y del medio ambiente, podríamos tener?

Los conceptos profundos, claros y comprometidos aquí posteados, son expresados por el escritor uruguayo Daniel Mella, que entre otras pasiones, tiene la del surf.

Tiene 41 años y dos hijas.

Sus libros: “Derretimiento”, “Pogo”, “Noviembre”, “Lava”.

Ha escrito para El País Cultural, La Diaria y otros.

“Derretimiento” es ahora novela de culto. Premios varios, entre otros en 2015 “Bartolomé Hidalgo” de la Cámara del Libro.

Ahora está a cargo de la Usina Literaria. También es profesor de inglés en Anglo.

Gvs. Gustavo Fungi

  1. ¿El surfing es un estilo de vida? ¿Es un modo de ver y de pensar? ¿Existe algo así como consagrar la vida de uno al surfing?

Existen cuatro genotropismos que son comunes a varias especies de la biósfera: Supervivencia (fight or flight, hambre, sed, refugio, etc.), Líbido (atracción sexual a otro), Gregario (pareja, hijos, clan, tribu, etc) y Lúdico (regeneración, recreación, autogratificación).  Son impulsos impregnados en los cromosomas e imposibles de refutar (sí de sublimar).  Son sinérgicos (actúan complementándose), orgánicos( viven en sistemas) y universales (comunes a la especie).  Cada humano o cultura es depositario de una historia que ha exaltado unos u otros genotropismos debido a la variabilidad medioambiental.  Los polinésicos nacieron en talasocracias, con fuerte influencia del mar en todos los aspectos culturales, desde su alimentación,  espiritualidad, gobierno y juego. El he’e nalu (he’e=agua que corre, nalu= ola, onda) fue practicado por varias culturas austronésicas (Samoa, Tahití, Maoríes) como juego con connotaciones sociales y espirituales.  Era parte de la cosmovisión Ohana (familia universal), Ohana aina (familia de la tierra), Ohana kai (hijos de la tierra) y por lo tanto, de profundo significado espiritual. Ofrecía al polinésico la directa comunión con el océano, fuente de vida, y con la Ohana.  Daba un significado (como otras manifestaciones culturales) existencial personal y colectivo expresado en varios rituales.

Esta cosmovisión fue común en todas las culturas primigenias y fue arrasada y sustituída por la colonización eurocéntrica.  Los paradigmas del Catolicismo, el Positivismo y la Revolución Industrial aniquilaron los valores originales indígenas y  el Capitalismo concluyó la obra.

El he’e nalu original, pasó por cinco transiciones, de las cuales nos interesa el nacimiento del “surfing”, fenómeno ludo- deportivo moderno, vinculado al baby-boom de la posguerra, los movimientos no conformistas de los ‘60s, la industria del petróleo y el “american way of life” y el “american dream”. La cultura occidental, tanto capitalista como socialista,  arrancó al humano de su medio natural e implantó el síndrome TP (trabajo-Producción) como supremo arquetipo social.  El posmodernismo le agregó el consumo y la obsolencia. (TPC)  El genotropismo lúdico he’e nalu fue reemplazado por el “surfing”, con apariencias recreativas pero integrado totalmente a la rueda TPC.

En las primeras etapas el he’e nalu era expresión emancipadora, regeneradora de los otros tropismos más vinculados a la perpetuación de la especie.  Algunos estereotipos de surfistas modernos son realmente lamentables.  El tener rastas, un bronceado, tatuajes y visitar Indonesia no siempre refleja un estado interior de aloha, mana, pono, valores que únicamente se obtienen si nos acercamos al océano como se acercaron los polinésicos, con respeto, admiración, contemplación y gozo. El surfing posmoderno puede ser agente emancipador si se desvincula del  paradigma TPC.  Así entendido y practicado puede devolver al humano a la Naturaleza y los valores de la Ohana.

  1. Contame de alguna otra ola que te haya hecho cagar hasta las patas.

A mí, el océano me hizo vivenciar a nuestros abuelos primitivos.  Por fortuna, y pese a haber conocido el “surfing” moderno por la revista, el contexto socioeconómico y geográfico, me hizo pasar por etapas similares del he’e nalu, la maderita, largas caminatas, la exploración, la artesanía, el campamento, la fraternidad, el fogón, la música.  El surfing uruguayo nació pobre y rústico y agradezco por ello.  Hubieron tres cosas que me ayudaron a conocerme: el miedo, el frío y el silencio.  Digo silencio por lo solitario, nadie surfaba y además eras mirado con rechazo.  Hubo que quebrar muchos códigos y apariencias.  Pero volviendo al miedo, recuerdo algunas experiencias.

Bueno, Sunset, en la Costa Norte de Oahu.  Nos llevó Joey y no se tiró “porque estaba chico”.  Habian 4 metros bien servidos y por suerte estaba Ivo Hanza, que ya conocíamos de Perú, con Clyde Aikau (hermano de Eddie, de triste notoriedad).  Me tiré con ellos y el pico se mostraba inmenso desde el Este y me hizo remar como loco varias veces hasta que Ivo me dijo: “Aquí”.  Lo que parecía una muralla que tapaba el horizonte y nos iba a demoler, se mostraba al Este pero se movía hasta enfrentarnos en el “Aquí”. Inmenso y ya humeando.  Y bueno, tuve que mandarme, para algo había ahorrado todos esos años.  Fue alucinante.  El otro lugar, pero que no entré, fue Pico Alto, en Perú.  Llegamos con Pocho Caballero, el carioca Maraca y el australiano Keith Paul.  Maraca, que venía de correr la Costa Norte gritó: “!filho da p…!!”.  Me susurró: “hay 18 pies”.  Yo que venía de correr el metrito y medio de La Moza pensé en mil excusas, que funcionaron.  Yo quería llegar a Hawaii. Valiente sí, pero no estúpido.  Maraca no corrió y Keith la descosió.  No me arrepiento, pude disfrutar otros pies menores en Hawaii.

  1. En  cuanto al Ho pono pono, ¿En qué consiste? ¿Cómo vino a encajar con lo que el surfing te dio?

Era un concepto más del Ohana.  El pono era la armonía entre todas las cosas.  Si alguien tenía una diferencia con otro y surgía conflicto, el kahuna (chamán) los juntaba y tanto ofendido como ofensor debían seguir cuatro pasos: reconocer la falta, pedir perdón mutuo, agradecer por la oportunidad de reconciliarse y decir, “aloha”, que significa amor, cariño, fraternidad.  No se iban hasta llegar al cuarto paso.  Y si no se llegaba, entonces el que robó el cerdo o infrigió alguna regla kapu (sistema de prohibiciones), era ejecutado.  Generalmente acordaban.

Hoy nos puede ayudar a pedir perdón cuando prejuzgamos a alguien por su apariencia, ofendemos en palabra o gestos, omitimos ser solidarios o usamos la soberbia con familiares y vecinos.  Realmente funciona…y no hay ejecución!!

  1. Tiene alguna importancia que los pibes compitan? ¿Cómo estuvo la experiencia del mundial de Perú? La USU, la ISA, la ASP, se dedican en algún momento a obra social o tienen algún programa al que le veas algo bueno?

El antagonismo está dentro de la sinergia de los genotropismos.  Se compite en el canal de parto, por respirar, con la gravedad, con el hambre, con la sed, buscando refugio, buscando la hembra, con la presa, etc.  Es una poderosa pulsión que aun llevamos en la gregariedad actual, magnificada y acuciada por el sistema TPC.  En el plano educativo el deporte busca desarrollar los rasgos de carácter que puedan enfrentar situaciones de tensión y conflicto con estrategias atenuantes, simbólicas.  La “civilidad” implica conocer, comprender y practicar reglas comunes de convivencia.  Todos los deportes modernos reflejan los modelos socio-políticos de reglamentos, jueces, organización, autoridad y control.  Aplicados por educadores pueden ser herramientas útiles para transmitir autocontrol, disciplina, perseverancia, humildad, resiliencia y sacrificio.

 Lamentablemente, los Estados modernos, amparados en el paradigma intelectual y el mito de la supremacía de la inteligencia lógico-matemática,  fueron y son omisos y negligentes en usar al juego como agente pedagógico por excelencia (y todo lo relacionado con la EF y la Recreación) y éste fue captado por el TPC.  El deporte moderno está en manos de comerciantes que poco pueden transmitir de valores humanitarios y altruistas.  Y si lo hacen, siempre estará sujeto a la rentabilidad y capitalización de intereses.  El fútbol es un claro ejemplo de prostitución lúdica, si así puede llamársele.

En el surfing, priman los intereses corporativos.  Todas las Asociaciones nacionales y sus atletas son patrocinados por firmas particulares y no son la excepción a esta regla de ganancias.  Entonces, es muy difícil que exista un predominio educativo, altruista, humanitario, en su gestión.

Los arquetipos son elitistas, exitistas, exclusivos, cuando lo que necesitaría nuestra gregariedad actual serían la masificación, la solidaridad y la inclusión.  Esto está vinculado a otro tipo de violencias como el localismo, la privatización de playas, su contaminación, el hiperconsumo y la obsolencia. Creo que la ISA, ALAS, ASP y otras organizaciones tendrían que cambiar sus modelos competitivos por otros más participativos y realmente democráticos.  Rescatar los valores auténticos del he’e nalu.  Preocupa también el supuesto “surfing olímpico” propuesto por la ISA, cuando en mi opinión de educador y atleta, de olímpico tiene lo mínimo.  Pero sería para discutirlo en un capítulo aparte, por lo extenso.

La delegación celeste al Mundial No. 50 en Perú tuvo un desempeño aceptable y sufrimos las lesiones de los dos mejores surfistas del ranking USU.  Con ellos en mejores condiciones, hubiéramos ubicado a la USU en una mejor posición, de la histórica mejor del 13º. lugar en 22 naciones.  Hay jóvenes con promisorio futuro como los hermanos Morosini, Nóbrega, Vargas, Olarte y los consolidados Iturria, Giorgi y Madrid.

  1. ¿Qué emprendimientos relacionados al surf (Cisco Araña, etc.) conocés que estén haciendo un trabajo honorable, genuino, en pos del bien.

Existen muchos proyectos que intentan rescatar los valores del he’e nalu, de la Ohana.  La Surfrider Foundation, SurfAid, Christian Surfers.  Ahora en Perú, vi escuelas municipales gratuitas que ayudan a escolares a reencontrarse con el mar.  Existen otros en varios países que respaldan movimientos inclusivos de jóvenes marginados, con capacidades diferentes. En Brasil, el Favela Surf Clube incluye a niños de barrios marginales, en Durban, el KZN también.  Aquí la ANGU (Asociación Nacional de Guardavidas) fundó la Escuela del Mar y viene trabajando gratuitamente con escolares hace unos años en la Brava de Malvín.  Creo que es parte de esta conciencia global reaccionaria al lavado de cerebro, manipulación mediática y violencia simbólica, al decir de Pierre Bourdieu, que busca y está encontrando caminos más genuinos y humanitarios en varias expresiones culturales y entre ellas, el surfing.  Es clave el aporte que podamos hacer los viejos surfistas con la visión y vivencia del auténtico he’e nalu, ya desde lo teórico como también de la participación directa.  Las escuelas de surfing ayudan y mucho pero deberían incluir a más niños de contexto crítico y de capacidades diferentes.

  1. Panorama local: surfistas de relieve, ¿hay más mujeres ahora? ¿alguien haciendo big wave riding, tow-in?

La geografía local no ayuda y la falta de patrocinio también.  Acordate que el surfing de ola grande es muy especializado, requiere viajar mucho persiguiendo los centros de alta presión, usar tecnología sofisticada.  Cada año se encuentran nuevas olas, demenciales y aparte del auténtico desafío de superación frente al mamut que siempre tuvimos los humanos, se metió otra vez el bichito dinero con todo su laberinto y mezquindad.  Aquí existen varios surfistas con gusto por la ola grande, Diego Pertusso, Garra Mendez, Fefo Suburú  y varios otros, pero son todos soul. 

Las mujeres se integran poco a poco pero más con bodyboards.  El Circuito USU reveló últimamente varias promesas, ojalá continúen.  Los tablistas destacados ya te los mencioné anteriormente.

Pero esto del destaque social, para mí, es mínimo comparado con el enorme beneficio físico y espiritual que obtienen otros cientos al acercarse al mar a disfrutarlo.  Significa acercarse a la cosmovisión Ohana y contrastarla con la urbana.  Para mí, nacido en un medio deportivo de espectáculo urbano, el surfing fue y es,  una experiencia emancipadora, en relación al medio alienante, congestionado e insalubre de la ciudad.  Como surfistas, cabe cuestionarnos quién podrá hacernos mejores humanos, la civilidad urbana o el océano.

  1. ¿Las mejores playas uruguayas, a tu entender,  cuáles son? Además de las Falklands, hay algún otro pico de esos extravagantes en la vuelta. ¿Dónde es que quedan las Falklands?

Cada surfista tiene su preferida pero las más queridas son La Barra, todas en La Paloma y el Parque Santa Teresa.  Todavía existen rompientes “secretas”, mi amigo Roberto Damiani es un especialista, pero juré no revelarlas.

Las Falklands cobraron fama en la Guerra argentino- británica de los 70’s.  Solo los pingüinos surfan allí.

  1. Que le dirías al surfista actual y el del futuro?

Que cuando vayan al mar estén atentos, abran los sentidos, vean, escuchen. Muchas cosas se nos transmiten cuando estamos integrados a la Naturaleza pero pasan desapercibidas porque estamos saturados de la voragine urbana.  Cuando voy a trotar a la playa, pasa gente con los audifonos puestos, no pueden desprenderse de todo lo que la ciudad y el sistema les impone y se pierden un mensaje poderoso.  Al surfista le pasa algo simbólico, se despoja de las vestiduras que le exige la ciudad y queda desnudo frente al mar, como si dejara atr{as toda la carga, el humo, la burocracia, al conflicto, el estr{es tirados en la arena y entrara una criatura abierta al baño purificador del mar.  Muchos me han comentado eso: el momento en que pisan la arena descalzos, entran en esa otra dimensión, que creo, es la original.  Entonces, la oportunidad esta alli, es un privilegio que pocos tienen, el montañista, el senderista, el acampante, el nadador de mar abierto, todos los que disfrutan del deporte aventura, también.

Cuando surfamos, nadamos, corremos, escalamos y exploramos, nos acompañan nuestros abuelos ancestrales, están allí a nuestro lado, resucitan, si as{i se puede decir, y nos susurran toda su sabidur{ia.  Revivimos todo el pasado que nos legaron, surfan con nosotros.

Pierre Bourdieu nos ilumina con sus conceptos del “cuerpo histórico” que llevamos dormido, apagado por las ligaduras de la sociedad actual. [El la llamo, la “hexis”, la memoria at{avica de miles de años impregnada en nuestro ser biológico y que se manifiesta en los tropismos que ya hablamos.  Hoy vivimos en una realidad ficta, construida por y para un sistema materialista que ya ni sabe porque esta aquí  y para adónde va.  La urbanidad y el TPC se interpone sabiendo que si el humano volviera a sus raíces telúricas, se derrumbaría la mentira capitalista y el laberinto “democrático”.   El sistema educativo tiene gran responsabilidad en este bloqueo.

Hoy estamos muy distraídos por las pantallitas, los premios, el cuerpo perfecto, la hipnosis política, las compras inútiles, la escalera burocrática, los desinformativos mediáticos, la “finalización”, los culebrones del chisme y la infamia, y lo peor es, que nos lo creemos!

Las olas estuvieron antes que Solís, Zabala, el pirata Moreau y los corsarios de Artigas.  Antes que las etnias charrúas y los dinosaurios.  Asi de simple es la eternidad del Cosmos.  Alucina la percepción de donde vienen las olas y que son. Energía que se viene transmitiendo desde el pulso del Universo, el Sol, el viento y termina en nosotros.  Ciclo interminable que volverá a correr bajo los pies de mis bisnietos y generaciones por venir.

He visto cientos de lobos, gaviotas, toninas muertas en la playa, desintegrándose lentamente con la arena y el agua.  En silencio, sin quejarse, aceptando volver en la forma de otros lobos, gaviotas y toninas.  Como también vi morir millones de olas en la orilla y a la mañana siguiente, allí estaban otra vez, más bellas quizás, más oscuras, pero estaban.

Y cuando vos y yo y nuestros descendientes ya no estemos aquí, ellas si estarán.  Por siempre.

Los surfistas tenemos la maravillosa oportunidad de rescatar los valores originales del he’e nalu.  Por un lado, el gozo regenerador del juego y por otro, el religarnos con la Naturaleza.

No quiero ser fatalista, pero creo que ninguna criatura o especie pueda permanecer, si no reconoce, honra y respeta el origen de su vida.

 

 

 

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