Opinión del Prof. Ariel González sobre origen del Surf

El 17 de Mayo pasado en declaraciones a la web de BBC , el campeón mundial Felipe Pomar, aseveró que “El surf nació en Perú. No hay duda. Y no es una teoría”.

Felipe es una leyenda viva de ese deporte y un hombre que siente una misión: demostrar al mundo que la disciplina tiene su origen en Sudamérica y no en la Polinesia.

(http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/05/160517_america_latina_deportes_peru_felipe_pomar_campeon_mundial_surf_nacio_sudamerica_lv)

Ante esta opinión el Prof. Ariel González escribió:

“En mi libro “El Espíritu de las Olas”, capítulo “TUP”, escribí el ensayo acerca de las similitudes y diferencias entre las culturas chimú y la austronésica-hawaiana y el uso de embarcaciones afines a sus economías y culturas. Mi investigación en Trujillo y Huanchaco (2008), no pude encontrar datos fehacientes, tanto en la cultura chimú como la mochica, del uso del caballito de totora como instrumento lúdico y los rituales asociados a sus aspectos sociales, religiosos y políticos. El simple hecho de que deslizaran olas en su retorno de la jornada pesquera no confirma que luego se constituyera en ritual recreativo. El mecer con las olas quizás sea el tropismo original de todo el bioma, antecede al hombre. No solo en Hawaii se registraron deslizamientos con canoas, wa’a y katumaran. Ocurrió en toda la cuenca del Pacífico (incluso Perú). En Africa se ha visto a niños deslizar con troncos. El juego en las olas no nace con el hombre ya que delfines, lobiitos y hasta gansos lo hacen mucho antes. Es un tropismo universal del bioma. Observar a los niños jugar en la orilla es demostración simple. Atribuirle la exclusividad histórica del surfing, al caballito de totora chimú, es negar este pulso original existente en otras talasocracias precedentes antes de los 5.000 años. Hace 20.000 años la cultura lapita, procedente de la China costera, colonizó Melanesia, Micronesia y Polinesia en sus canoas batangas. Aun en alta mar aprovechaban las ondas para avanzar más rápido. La posición de Felipe es respetada, pero inconclusa y frágil de sostener desde el punto de vista lúdico, antropológico e histórico.”

 

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